Matrimonios felices

Bodas USA

Familia y amigos se esmeran por dar a los flamantes esposos el mejor consejo.

  • ¡Nunca vayan a la cama enojados!
  • ¡Hagan tiempo para ustedes!
  • ¡No se queden con resentimientos, hablen!
  • ¡Diviértanse juntos…!

Todos estos consejos -y muchos otros más- son válidos, pero igual nos preguntamos, ¿qué hacer para que este matrimonio sea realmente feliz?

Vivimos en una sociedad cambiante y posiblemente el modelo de los padres o de los abuelos no sea el más recomendado. Entonces, ¿cuál es el mejor?

Dr. Ana Nogales

Dr. Ana Nogales

Sabemos que la comunicación y el respeto mutuo son indiscutiblemente la base de una relación íntima exitosa, pero en realidad no son suficientes. No se trata de encontrar a la pareja correcta, sino de hacer lo correcto para que la relación con la persona elegida funcione. Podemos hacer mucho si despertamos cada día con el propósito de hacer lo posible por brindar felicidad a la relación. Quienes dan amor, encuentran paz; quienes dan tiempo, encuentran refugio; quienes dan atención, encuentran comprensión.

Existen ciertos elementos fundamentales que no pueden faltar en una relación de pareja:

Intimidad

Es la clave para que exista la confianza necesaria para revelar secretos y vulnerabilidades, sentimientos y temores; perder el temor de ser criticados o juzgados, sabiendo que todo lo compartido quedará bajo el cierre hermético y confidencial de la relación. Sin intimidad la relación se convierte en un contrato de dos personas, que conviven pero que no viven juntas.

Pasión

No se trata sólo de química personal y atracción, sino de la pasión por descubrirse mutuamente, por compartir, por apoyarse, por acompañarse en los momentos difíciles. Disfrutar de logros, de llorar juntos los fracasos para luego emprender juntos un nuevo camino. Sin pasión se pierde el amor.

Compromiso

Es absolutamente necesario para solidificar la relación. Sin compromiso, la relación sucumbe ante la frustración que sin duda la vida se encarga de presentar. Con el compromiso de ambos los peores momentos no son tan difíciles, porque están juntos para compartirlos y para encontrar las mejores soluciones.

Si falta alguno de estos elementos la relación se debilita, porque cuando hay intimidad sin pasión, ni compromiso, se convierte en amistad; cuando sólo hay pasión, será solo por el rato y cuando es sólo compromiso, entonces el aburrimiento se encarga de destruirla.

Este artículo fue publicado en la edición Verano 2008 de Bodas USA La Revista

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