La crisis financiera: ¿qué está pasando?

Los eventos de las últimas semanas no tienen precedentes en la historia financiera de los EE.UU.

Hemos visto quebrar a las instituciones más importantes y supuestamente más confiables, principalmente a causa de las malas decisiones tomadas por los gerentes.

También hemos visto al gobierno participar activamente en el sector, poniendo su buen nombre detrás de billones de dólares en activos financieros de dudosa calidad para prevenir lo que podría ser el colapso de todo el sector financiero. Como si esto fuera poco, los inversores perdieron más de $1 billón en patrimonio neto en todo el mundo y los mercados siguen cayendo.

¿Qué fue lo que causó esta crisis financiera?

La causa principal de esta crisis es el sector inmobiliario estadounidense.

Durante el período de prosperidad de principios de esta década, se aprobaron millones de hipotecas para personas que en circunstancias normales nunca habrían sido aprobadas. Estas personas no ganaban suficiente dinero ni tenían bienes suficientes para poder pagar realmente esas hipotecas. Además, la garantía de estas hipotecas, las casas que se adquirían, no valían el precio de compra.

En ese momento, muchas personas se beneficiaron con este “secreto conocido”. El comprador podía vivir en una casa que normalmente se consideraría fuera de su alcance. El corredor hipotecario y el agente inmobiliario ganaban una abultada comisión. El banco que otorgaba la hipoteca cobraba cuotas y tasas de interés más altas que el promedio. Freddie Mac y Fannie Mae cobraban cuotas altas para asegurarle al banco estas hipotecas.

Los fondos de inversión y otros bancos compraron instrumentos financieros respaldados por estas hipotecas que ofrecían tasas de rendimiento muy altas.

Para multiplicar este rendimiento, tomaron prestadas sumas de dinero casi inimaginables. Y por supuesto, los ejecutivos de todas estas empresas recibieron millones de dólares en bonificaciones por su “buen trabajo”. Los accionistas de estas empresas también fueron premiados con aumentos del precio de las acciones.

Hasta el gobierno se vio beneficiado con mayores ingresos fiscales y la buena publicidad asociada con el hecho de que un porcentaje tan alto de la población fueran propietarios de sus casas.[2]

Pero todo este éxito se basaba en el supuesto clave de que todos los compradores podían pagar las cuotas de la hipoteca siempre sin retrasarse. Desde luego, no era así.

Todo colapsó y el éxito se convirtió en fracaso.

Efectos a largo plazo y a corto plazo

Los efectos de esta crisis se sentirán durante muchos años. En el corto plazo, nuestra economía entrará en recesión y aumentarán las tasas de interés de la deuda de los consumidores, como las tarjetas de crédito, los préstamos de las tarjetas y las hipotecas. También será más difícil reunir los requisitos para un préstamo.

Las inversiones más seguras, como los valores del gobierno, pagarán tasas de rendimiento muy bajas porque todos se apresurarán a comprarlas.

Además, el gobierno empezará a ser mucho más activo con respecto a la regulación de la actividad financiera. Si el pasado nos da una pauta, el gobierno se va a exceder y va a regular por demás, lo cual va a inhibir el crecimiento económico y a reducir las oportunidades laborales. Incluso es posible que entremos en un período de deflación (lo opuesto de la inflación) en que los precios bajan por falta de demanda, lo cual es muy perjudicial para la economía.

¿La economía estadounidense sigue siendo fuerte?

A pesar de todo esto, es importante recordar que la economía estadounidense sigue siendo la más grande del mundo y, en muchos sentidos, la más segura. Es más que cualquier crisis financiera, incluso esta.

Como persona, si usted trata de ahorrar un poco más, gastar menos de lo que gana cada mes, y hacer inversiones realmente seguras a largo plazo, esta crisis no será más que un mal recuerdo.

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